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  • Sofia De La Espriella

75 años de la ONU: ¿qué ha cambiado en el mundo?

El lunes pasado se conmemoró, de forma virtual, aniversario 75 de la Organización de Naciones Unidas. Con la presencia virtual de líderes internacionales, la premisa principal fue el llamado a la necesidad de multilateralismo y la unión internacional en medio de la pandemia.

Este año, la pandemia obligó a que el escenario principal no fuera el barrio Midtown East de Manhattan, donde está situado el cuartel general de las Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que este año solo podría asistir un diplomático representante de cada país residente en Estados Unidos. No obstante, la virtualidad no impidió que los líderes mundiales expusieran sus preocupaciones y se generara polémica con los discursos de los altos mandatarios de algunos países. Ante un panorama de crisis agravado por la pandemia, de conflictos armados y división internacional cada vez más latente, la discusión sobre los éxitos y fracasos de la ONU vuelve a ser protagonista a nivel mundial.


Hace 75 años, el mundo vivió uno de los momentos más mortíferos y lamentables de su historia: la Segunda Guerra Mundial que dejó más de 60 millones de muertos y una herencia de dolor aún latente. La conclusión de la guerra llevó a los países a buscar una forma de evitar que volviera a suceder y luego de dos meses de trabajo de diplomacia multilateral firmaron la Carta de las Naciones Unidas. Uno de los hitos de la historia de la humanidad respaldado, en ese entonces, por 51 países que apoyaron formar una organización mundial para la resolución de conflictos mediante el diálogo y la participación. Los objetivos principales planteados en los 19 capítulos de la Carta son: la paz, la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos. Hoy en día, 193 países son miembros de la ONU. Hay más de 100.000 “soldados azules” desplegados en distintas partes del mundo operando en 16 misiones para lograr la paz en el mundo.


El logro más grande de la ONU ha sido haber prevenido una Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, este es solo uno de los éxitos que han transformado al mundo y le han dado mayor importancia al diálogo y la cooperación internacional. El fomento del desarrollo internacional para promover la mejora e igualdad de oportunidades de las personas, la reducción de la pobreza, la igualdad de género, el seguimiento a poblaciones vulnerables de zonas rurales, la resolución de conflictos por medio del diálogo pacífico y la prevención de guerras nucleares son algunos de los logros que la organización ha tenido gracias a sus programas desplegados en el mundo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que cuenta con personal en 145 países, apoya los proyectos direccionados para la reducción de la pobreza y la preservación del medio ambiente. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que opera en más de 150 países, con el principal objetivo de proteger a los niños, garantizarles una educación de calidad y una salud digna, ha logrado erradicar la viruela desde 1980 y el polio desde el 2020. Asimismo, la ONU, a través del El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), ha entregado préstamos a bajo interés a las personas más pobres de las zonas rurales y apartadas del mundo. Desde su creación, el fondo ha invertido más de 14.000 millones de dólares que han fomentado el trabajo agrícola como fuente de ingresos principal para más de 400 millones de hombres y mujeres en el mundo. Hay más de 300 programas vigentes que el FIDA apoya en 97 países del mundo.


En el ámbito de construcción de paz y seguridad internacional, la ONU, a través de la intervención en los entornos y conflictos más difíciles y peligrosos del mundo, ha contribuido al cese de conflictos y al fomento de la reconciliación mediante la realización de misiones de mantenimiento de la paz satisfactorias en decenas de países. Entre ellos: Camboya, El Salvador, Guatemala, Mozambique, Namibia y Tayikistán. Asimismo, las contribuciones de la organización han mejorado la situación de países como Sierra Leona, Burundi, Côte d'Ivoire, Timor-Leste, Liberia, Haití y Kosovo. El principal objetivo ha sido encontrar la solución de conflictos a través del consenso pacífico y el fortalecimiento del apoyo de las instituciones estatales a sus poblaciones vulnerables para abrir una vía de desarrollo fuerte, legítima e incluyente. No obstante, los casos de las intervenciones deficientes de la ONU en Somalia, Bosnia y Rwanda y el manejo de la crisis de desplazamiento y refugiados han sido señalados como fracasos de la organización.


Algunos señalan que la organización ha fracasado en su misión de paz y seguridad mundial. Además, sus grandes críticos la tildan de ser una institución corrupta, burocrática y derrochadora de recursos que ha sido ineficiente. Ángela Sánchez, abogada internacionalista, afirmó que la ineficiencia de la ONU se debe, en gran medida, a la falta de cooperación de los gobiernos de cada país. “Así los países hagan parte de la ONU, no es su obligación acatar las recomendaciones que la organización les haga. Las intervenciones y determinaciones de la ONU no priman sobre las de los gobiernos de cada país. La soberanía está en manos del gobierno de turno y si deciden no trabajar de la mano con la ONU, se obstaculiza el proceso y la organización no puede ser eficiente”. Básicamente, según lo que dictamina el derecho internacional, la ONU no puede obligar a un gobierno a nada porque estaría violando su soberanía.


Otra de las fuertes críticas a la ONU tiene que ver con la arquitectura estructural de la institución. El Consejo de Seguridad, el organismo clave para sostener la paz y la seguridad mundial, lo conforman China, Rusia, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, cinco de las potencias mundiales en manufactura de armas e instrumentos militares. María Paulina Garcia, integrante de la misión política de la ONU de monitoreo del proceso de paz y su implementación en Colombia, nos contó que “la mayor inefectividad es la desconexión entre la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, pues la segunda es conformada por 15 países pero solo cinco tienen derecho al veto, algo que se podría ver como que solo cinco potencias toman las decisiones más importantes para el resto de naciones. Y, la Asamblea General, de la cual las 195 naciones hacen parte, no tiene tanto poder, por lo tanto, sus decisiones no son tan vinculantes como las del Consejo de Seguridad.” En otras palabras, esto quiere decir que cinco naciones dominantes toman las decisiones con mayor importancia para los Estados mientras que La Asamblea General, que distribuye más el poder y toma decisiones más inclusivas, no tiene tanto poder en los gobiernos de cada país.


Pontus Ohrstedt, gerente del Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para el Sostenimiento de la Paz, afirmó que debe haber una reforma estructural seria para distribuir mejor el poder que se concentra en un pocos en el Consejo de Seguridad. También debe haber una vinculación mayor entre las divisiones y organizaciones que hacen parte de la ONU: “debería haber menos divisiones en la organización. Si trabajáramos de forma más integral, sería menos dificultoso el trabajo porque estaríamos menos fragmentados. Podríamos llegar de forma más fácil a consensos y no habría tantas incoherencias dentro de la organización”concluyó. Adicionalmente, tanto para García como para Ohrstedt, para que la ONU tenga mayor efectividad en sus labores, no solo debe ampliarse su espacio de toma de decisiones para que haya una mayor inclusión y equilibrio de poderes. Se debería consultar diversos sectores en cada país, no solo al político. Asimismo, hicieron hincapié en la necesidad de una mayor multilateralidad que permita la coherencia y facilite la implementación real de las intervenciones de la ONU en los conflictos. Sin estas reformas difícilmente aumentará el nivel de eficiencia de la organización.

Es evidente que gracias a la ONU, los países han optado por la cooperación internacional, el diálogo y la intervención pacífica mucho más que antes. Las Naciones Unidas han estado buscando y desarrollando iniciativas para asegurar un mundo seguro, próspero y equitativo. La globalización y la actual pandemia, han reforzado la necesidad de multilateralidad y unión en el mundo para trabajar en conjunto en la resolución de conflictos y el desarrollo de un mundo sostenible. Los reveses que ha tenido la ONU han sido lecciones importantes de la comunidad internacional para seguir buscando alternativas que hagan más eficiente el trabajo cooperativo de la organización, los gobiernos y la ciudadanía. Se deben hacer cambios estructurales para una mejora en la distribución de poder y toma de decisiones. La inclusión es clave para la integración y la implementación fructífera de las agendas de la ONU. Hay logros y fracasos claves en estos 75 años de historia, de ellos se deberá aprender para seguir construyendo políticas pertinentes para las crisis que afronta el mundo tan dinámico y globalizado de hoy en día.

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