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Con el agua en el cuello

Luego de cumplirse un año desde que se declaró pandemia el Covid-19, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) confirmó que el 2020 fue el peor año para la economía colombiana, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 6,8%, el más bajo registrado hasta ahora. Desde luego que el inicio de la vacunación masiva genera un respiro, pero a la par de la inmunización de la población, el plan de reactivación económica debe ser prioridad para afrontar esta crisis económica sin precedentes.


Imagen tomada de: las2orillas Por: Leo Caricaturista | febrero 11, 2021


Desde luego que Colombia no es el único país que se enfrenta a esta crisis, el desplome es mundial debido a las medidas sanitarias y la naturaleza de las restricciones impuestas por las cuarentenas que se hicieron para contener la propagación del virus. Sin embargo, las cifras demuestran que en el país las proyecciones del crecimiento del PIB este año se deben ajustar al desfavorable panorama laboral, la reforma tributaria y la frágil confianza de consumidores y empresarios a invertir por el alto riesgo que hay. En Colombia, entre enero del 2020 y enero del 2021, la cifra de desempleo pasó del 13% al 17.3%, un aumento significativo de 4.3 puntos porcentuales en un año. Asimismo, la población inactiva también creció al pasar de 14.9 millones hace un año a 16 millones en enero del 2021. Algo muy preocupante es que ese crecimiento de la población inactiva en el país se debe, en su mayoría, a las 732.000 mujeres que tuvieron que dedicarse a los oficios del hogar.


Según los resultados de la encuesta de Pulso Social del Dane, para los colombianos, la situación no mejorará en los próximos 12 meses. Esto queda en evidencia con la percepción actual de los hogares de las 23 ciudades capitales de departamentos y áreas metropolitanas encuestadas. Pues, el 70% de las personas no tiene la posibilidad de ahorrar una parte de sus ingresos y el 20% ni siquiera cuenta con un ingreso en el momento. Además, el 58% de los hogares cree que el empleo disminuirá o disminuirá mucho en los próximos meses y esto se debe al actual panorama de crisis por la pandemia pero también al aumento de la deuda pública del país y la reforma tributaria que se viene para enfrentarla y solventar las necesidades de inversión que se vienen.


A estos retos mencionados para la reactivación económica se le debe sumar el desequilibrio fiscal y el crecimiento de la deuda pública del país. En el 2020 Colombia cerró con una deuda pública de poco más del 61% del total de la economía. Se incrementó en 12.8 puntos porcentuales frente al 2019. Un crecimiento que, según analistas económicos expertos, es muy grave dado que los organismos multilaterales exigen bajar esa deuda para los préstamos que le hacen al país. Ahora con la necesidad de adquisición de vacunas, inversión en logística e inversión para reactivar la economía, el país no tiene recursos suficientes y tiene una deuda pública muy alta. Si se llegara a entrar en un “default”, es decir, que no haya recursos para pagar la deuda pública, los organismos internacionales multilaterales no le prestarían más al país y habría una pérdida de confianza que llevaría a que los inversionistas extranjeros retiren sus inversiones y se registre una devaluación de nuestra moneda generando una inflación en medio de una coyuntura de pandemia que exige de la inversión de muchos recursos para solventar el problema de salud pero también para solventar las pérdidas económicas tan grandes del año pasado.


La confirmación de una próxima reforma tributaria que regiría a partir del próximo año para conseguir recursos adicionales y destinarlos a las familias y hogares más necesitados del país, ha generado una polémica que recae en el desfavorable panorama actual que se evidencia con la reducción de ingresos del 80% de los hogares colombianos a causa de la pandemia (según la consultora Kantar World Panel). Algunos expertos prevén que subir los impuestos repercutiría negativamente en lograr que haya realmente una recuperación en el país. De forma contraproducente, podría generar un ahogo económico en los bolsillos de millones de colombianos que, de por sí, ya tienen una situación económica inestable y de alto riesgo.


La situación es muy complicada y al ritmo de la vacunación, el gobierno debe actuar con eficacia para lograr la reactivación económica. Colombia presenta desafíos muy grandes en el ámbito laboral, fiscal y de competitividad que se acrecentaron y se exacerbaron con la llegada de la pandemia. Todo esto crea un panorama de inestabilidad que genera escepticismo y miedo en los colombianos de lo que se viene para el país. Amanecerá y veremos. Pero, por ahora, todo apunta a que los colombianos estamos viviendo con el agua en el cuello.



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