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  • Sofia De La Espriella

Correísmo: ¿a prueba de todo?

El lunes 20 de septiembre, La Corte Nacional de Justicia de Ecuador ratificó la sentencia de ocho años de cárcel para el expresidente Rafael Correa por corrupción. Eso supone su muerte política porque lo inhabilita durante los próximos 25 años. ¿Qué pasará con el correísmo ahora?


La fiscalía de Ecuador dio a conocer la decisión de negar los recursos de apelación de los sentenciados por el caso de corrupción conocido como “Sobornos 2012-2016”, en el que funcionarios públicos recibieron sobornos de distintas empresas a cambio de entregar contratos estatales. Rafael Correa, el exvicepresidente Jorge Glass, que cumple desde 2017 una pena de seis años de cárcel por recibir dineros ilícitos de la constructora brasileña Odebrecht y 16 personas más entre las que se encuentran exministros y empresarios, recibieron sentencia por el delito de cohecho. Ante la decisión, Ecuador se dividió entre quienes celebraron la investigación y sentencia que terminaron acabando con las aspiraciones de Correa de ser candidato a la vicepresidencia y los correístas que aún defienden la inocencia de su líder principal.


La investigación se inició en febrero de este año tras la revelación de un correo electrónico recibido por Pamela Martínez, exasesora de Correa, en el cual había un documento adjunto titulado “Receta de Arroz verde 502”, que contenía información sobre los presuntos aportes de diversas multinacionales (incluida Odebrecht) al movimiento Alianza País del 2013 al 2014. El exmandatario fue vinculado al caso inicialmente por 6.000 dólares que ingresaron a su cuenta de forma irregular. Aunque Correa dijo que se trataba de un préstamo de un fondo y de que todo esto era una persecución de su ex vicepresidente, Lenin Moreno, en su contra. Finalmente, luego de apelar en primera y segunda instancia a la decisión de la justicia, el exmandatario fue considerado culpable.


A pesar de que Correa haya tildado su sentencia como “ridícula” y como una persecusión en su contra que terminó perjudicando a su gente, lo cierto es que no podrá continuar con sus proyectos de participación política en su país. Sin embargo, pese a la muerte política y a las investigaciones abiertas en contra de Correa, el correísmo parece no acabarse en Ecuador. Este movimiento de los fieles a la "Revolución Ciudadana” que promovía Correa, surgió en los primeros años de su presidencia como un apoyo al mandatario por los cambios radicales y la estabilidad tan anhelada por los ecuatorianos que por fin se estaba logrando en el país.


Debido al liderazgo que tuvo desde el inicio de su primer periodo como presidente, los ecuatorianos que lo apoyaban empezaron a llamarlo “el líder omnipresente” por su interés de llevar el poder a todos los ámbitos del país. Así fue como empezó a constituirse el apasionado “correísmo” que creía y defendía una izquierda digna que logró convertir en realidad una mayor presencia del Estado en los asuntos de la nación. Rafael Correa logró convertirse en uno de los líderes más queridos y respetados no solo por su empatica y carismatica actitud con los ciudadanos, sino que también porque su gobierno transformó (sobre todo en los primeros 7 años) al país entero.


Dentro de los logros destacados del expresidente que mantuvo un promedio de aceptación del 62% y tuvo los niveles de credibilidad más altos registrados en la historia de la política ecuatoriana, según el diario BBC, se encuentran las enormes inversiones en tres sectores del país. El sistema de salud pública tuvo un crecimiento de infraestructura y médicos por cada mil habitantes gracias a la inversión de 16.000 millones de dólares. La educación, gracias a la inversión de 1.132 millones de dólares, logró pasar de un 22% de estudiantes asistiendo a instituciones públicas educativas en el 2007, a un 80% durante el régimen de Correa. Y la mejora de carreteras y vías que posicionaron a Ecuador como país número uno en calidad de vías en latinoamérica, según el Foro Económico Mundial del 2015, luego de estar de décimo en la región. Sin embargo, los anticorreistas alegaban que el éxito económico de su mandato fue únicamente gracias a la bonanza de petróleo de los primeros siete años porque sin eso, la recesión habría llegado desde antes y la inversión nacional no habría sido posible sin aumentar exponencialmente la deuda externa.


El correísmo y anticorreismo siguen vigentes y la tajante división sigue influyendo en las decisiones políticas del país. Nicole Ochoa, economista ecuatoriana, dijo que “el correísmo no murió ni va a morir en un futuro cercano. La muerte política de Rafael Correa no afecta al movimiento porque los candidatos y políticos que defiendan su bandera, liderarán la intención de voto y seguro ganarán. El correísmo es mucho más que Rafael Correa, más fuerte de lo que generalmente se piensa” dijo. En efecto, el triunfo del actual presidente, Lenin Moreno, se dio debido a que tenía el aval de Correa y representaba la continuidad de sus políticas e ideologías. Que a lo largo de su gobierno las polémicas y peleas políticas con Correa hayan cambiado el curso de lo que se pensaba que haría no desconoce el hecho de que el apoyo del correísmo lo ayudó a ganar la presidencia. Asimismo sucede con el candidato del correísmo para la presidencia del 2021: el joven economista de 35 años, Andrés Arauz, que desde el mes pasado lidera la intención de voto con un 31,4%, según la última encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).



No obstante, el comunicador social Paulo Vásquez de la Bandera, que trabajó unos años para el departamento de comunicación de la presidencia de Rafael Correa, también nos contó que “si bien no se puede negar la existencia y lo influyente que sigue siendo el correísmo, sí es evidente que poco a poco su llama se está apagando porque las personas han perdido la fe. Correa y algunos de los integrantes de su gabinete están enfrentando juicios por sus ilegítimas acciones. Lo que se podría interpretar como que sus ideas funcionaron solo por la corrupción que cometieron”. Asimismo, el comunicador afirmó que el panorama en Ecuador está cambiando. Asegura que la juventud está cansándose de unos ideales antiguos que parecen ya no funcionar y que en los próximos diez años seguramente habrá una revolución política juvenil que refresque la manera de gobernar en Ecuador.


Correa acusa desde Bélgica a la justicia ecuatoriana de una supuesta politización por “actuar bajo las decisiones e influencias del gobierno de Lenin Moreno” con quien sostiene una dura lucha política luego de que fuera su vicepresidente. Sin embargo la fiscal general de la Nación, Diana Salazar dijo que este caso era la celebración de una justicia fuerte en Ecuador, en la que nadie podía salir impune. Lo cierto es que el expresidente no podrá aspirar jamás a un cargo político en su país. Ecuador enfrenta una crisis económica en crecimiento con una tasa de desempleo que no se veía desde el 2007, de 13,3% según el INEC. Por eso crece la preocupación de los ecuatorianos sobre el futuro del país y las elecciones del próximo año. ¿Habrá continuidad de los ideales neoliberales de este gobierno, volverá el auténtico correísmo al poder o llegará un movimiento nuevo y diferente a gobernar?


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