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  • Sofia De La Espriella

Dos décadas de debacle en Perú

Actualizado: 10 feb 2021

Tras la superación del juicio de destitución contra el presidente Martín Vizcarra por “incapacidad moral”, Perú se salva de caer de nuevo en una crisis política profunda. ¿Cuál ha sido la hecatombe política en la que el país ha estado sumergido los últimos 20 años?

El actual presidente de Perú, Martín Vizcarra, conservó su cargo luego de que la oposición no alcanzó los 87 votos en el congreso, el viernes, para removerlo de la presidencia. El juicio para realizar una vacancia presidencial por incapacidad moral se originó por la publicación de unos audios privados que vinculaban al presidente con un caso de corrupción. Richard Cisneros, cantante reconocido en Perú, habría recibido 175.000 soles peruanos (50.000 USD) para brindar conferencias motivacionales al ministerio de cultura, sin estar capacitado. El mandatario ocultó y negó la relación con el cantante y los audios evidenciaban que, con personas de su círculo cercano,Vizcarra habría planeado qué responder cuando se le preguntara sobre Cisneros. La polémica se intensificó debido a que desde su llegada al poder en 2018, luego de la renuncia de su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski, dijo que lucharía contra la corrupción que ha sido la protagonista en todos los gobiernos peruanos desde el 2000.


Las crisis políticas en Perú se han convertido en el día a día desde hace dos décadas. Los escándalos de corrupción han envuelto a los últimos cinco presidentes del país en alguna polémica, lo que ha generado una crisis institucional, y un escepticismo en la población para con sus gobernantes y la política en general. En el 2000, el entonces presidente, Alberto Fujimori, fue destituido por el congreso tras haberse fugado a Japón con dineros estatales en medio de un escándalo de corrupción. En el 2009, Fujimori fue sentenciado a 25 años de cárcel por corrupción y violaciones de derechos humanos bajo su gobierno. Alejandro Toledo, el presidente de Perú del 2001-2006, fue arrestado el año pasado en Estados Unidos luego de haberse comprobado que había recibido 27 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht como parte de un soborno. El bochornoso escándalo de corrupción con la constructora brasileña también involucró a los siguientes tres mandatarios: Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski.


Alan García había presidido el país en el periodo de 1985-1990. En el 2006 fue elegido de nuevo como primer mandatario hasta el 2011 y tras los señalamientos por recibir 30 millones de dólares de Odebrecht, cuando la policía se preparaba para detenerlo preliminarmente, el 17 de abril de 2019, se pegó un tiro en la cabeza. Ollanta Humala, ex militar que ganó las elecciones en el 2011, fue encarcelado en el 2017, de forma preventiva, luego de haberse entregado voluntariamente, por su acusación de lavado de activos y asociación ilícita para delinquir en el caso Lava Jato (las investigaciones por los casos de corrupción de Odebrecht en toda latinoamérica) que al parecer había sido parte de la financiación de su campaña electoral. El 26 de abril de 2018, por resolución del Tribunal Constitucional del Perú, salió de prisión e inició su proceso de libertad. Actualmente se encuentra siendo investigado bajo libertad restringida.


En el 2016, ganó las elecciones Pedro Pablo Kuczynski, quien tras un año de ser presidente fue sometido a un juicio de vacancia en el congreso por permanente incapacidad moral por los vínculos entre el presidente peruano y la multinacional brasileña mientras que Kuczynski era ministro de economía. Sin embargo, dado que no alcanzó los votos para ser destituido, continuó en la presidencia. En el 2018, a causa de unos videos difundidos por la oposición que volvían a poner en duda la rectitud de las acciones del presidente, Kuczynski decidió renunciar “por el bien del país”. Actualmente, cumple arresto domiciliario ya que en el 2019 la justicia peruana le ordenó 36 meses de prisión preventiva mientras se le juzga por haber recibido más de 10 millones de dólares de Odebrecht y de haber participado en otros escándalos de corrupción.


La corrupción ha marcado las últimas dos décadas en Peru. Los escándalos de sobornos en los gobiernos han salido a la luz y algunos siguen en investigación. La red de sobornos que Odebrecht admitió en 2018 no solo salpicó a los últimos presidentes peruanos, pues la empresa confesó haber pagado más de 800 millones de dólares en 12 países de la región para conseguir contratos de infraestructuras. Sin embargoen Perú la corrupción no solo ha estado en los altos mandos del gobierno. Los ciudadanos tildan la corrupción de ser sistemática y normalizada desde hace muchos años en todos los cargos laborales del país.


Juan Pablo Bernal, director general del Diario El Gobierno en Perú, nos dijo que la corrupción se había normalizado en el país y la población no solo creó un sentimiento permanente de escepticismo sino que también de conformismo con los políticos. “Acá ya todo el mundo vota por el menos malo. Se sabe que el que llegue al poder tendrá o ha tenido escándalos de corrupción y ya pareciera haberse normalizado que se gobierne de esa forma. Para solucionar esta crisis, no hay que reformar la constitución, sino fortalecer los partidos políticos para que se cree una identidad fuerte y evidente en las que las personas puedan confiar”. Bernal dijo que Vizcarra está en vuelto en distintos casos de corrupción desde que fue gobernador en Moquegua pero que la solución para salir del oscuro panorama no era destituirlo ahora porque, en medio de la crisis que atraviesa el país por el coronavirus, un cambio repentino de gobierno a portas de las elecciones del 2021 habría oscurecido aún más la situación nacional.


Gerardo Morris, exembajador de Perú en Nicaragua, nos afirmó que la problemática más grave en Perú era la debilidad de su democracia y eso desataba los demás problemas que han sumergido al país en una crisis institucional. “Acá la corrupción es normal y el que llega es peor que el anterior. Lo de Odebrecht no es lo único que ha debilitado la democracia. La prensa vive de la publicidad estatal y por eso siempre han defendido el gobierno de turno. Las personas aborrecen a los políticos, no pueden confiar en la prensa, y la corrupción está en todas partes desde hace mucho, por eso no hay una democracia real” dijo.


Además, Morris mencionó que la verdadera solución está en la educación real de las próximas generaciones desde muy jóvenes para que desnormalicen la corrupción, creen políticas reales que den legitimidad y respeto a las instituciones y así se construya una verdadera democracia en el país. Según Morris, el panorama del 2021 no es alentador y la crisis no se solucionará con una sola persona o gobierno. Según él, las cosas solo cambiarán cuando haya un cambio estructural en el país entero que permita hacer política de una forma correcta. Para que las personas crean y respeten a las instituciones y haya una democracia fuerte y real.


Por ahora, la vacancia no prosperó y Vizcarra seguirá siendo presidente hasta las elecciones de 2021. Según los peruanos, aún no hay precandidatos serios que le den luz a la ciudadanía para salir de uno de los peores momentos que han vivido porque las tasas de pobreza, desigualdad y desempleo crecen en forma alarmante Habrá que esperar lo que la contienda electoral proponga no solo para salir de la emergencia de la pandemia sino también para devolverle la credibilidad y legitimidad a las instituciones para fortalecer la democracia del país.


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