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  • Sofia De La Espriella

La elección presidencial en manos de Florida

Desde 1996 ningún presidente ha ganado la presidencia de Estados Unidos sin el respaldo del voto de Florida. La conquista de este estado ha llevado a todos los candidatos al triunfo desde 1924 salvo dos excepciones. Trump y Biden, a 15 días de la decisión final, se pelean por el voto del estado del Sol.

La importancia histórica del voto de Florida en las elecciones presidenciales se debe a varias razones. En primer lugar, al sistema electoral del país que, debido a su población y representación en la cámara y el senado, convierte a este estado en uno con mayor cantidad de electores (29) solo detrás de California (55) y Texas (38). En segundo lugar, su importancia recae en que es el mayor estado “péndulo” del país, lo que quiere decir que no tiene una inclinación tradicional si no que va de un lado a otro. Por lo que no hay una línea de preferencia política marcada hacia el lado demócrata o republicano, con sus 22 millones de habitantes, Florida siempre encabeza la lista de estados indecisos. Finalmente, la población latina en el estado se ha vuelto un elemento crucial en las elecciones. por la migración desde Latinoamérica a distintas ciudades del estado y el crecimiento de la población latina, el voto latino resulta crucial en la contienda electoral. A esto se le suma otro elemento clave en estas elecciones: la pandemia del Covid-19, su manejo y sus consecuencias a nivel humanitario y económico, teniendo en cuenta que Florida es justamente uno de los estados más perjudicados.


En Estados Unidos las elecciones presidenciales son por sufragio indirecto. Esto quiere decir que los votantes no escogen directamente a su candidato presidencial sino por un “compromisario” que hace parte del Colegio Electoral que finalmente otorga el triunfo a uno de los candidatos. Los compromisarios emiten los votos electorales en nombre de los votantes. Hay 538 compromisarios que conforman el Colegio Electoral. La cifra equivale al número de diputados de la Cámara de Representantes (435), senadores (100) y los tres delegados de Washington D.C. El número de electores que le corresponde a cada estado se calcula en proporción a su población y a la cantidad de congresistas que lo representan (tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado). Por esto, los estados con más electores son California (55), Texas (38) y Nueva York y Florida (ambos con 29).

La mayoría de estados concede todos los votos electorales del estado al candidato que obtiene la mayoría absoluta de los votos populares, con la excepción de Nebraska y Maine, que distribuyen el voto proporcionalmente entre cada candidato según el porcentaje de votos populares recibidos. El ganador de la presidencia es aquel que obtiene, al menos, 270 votos electorales, independientemente de que obtenga menos votos populares, como ocurrió en el 2016 entre Donald Trump y Hillary Clinton. El republicano venció a Clinton 306 votos electorales frente a 232, a pesar de que la demócrata tuvo un 2% más de apoyo popular. Esto ocurrió, en gran parte, porque Trump logró quedarse con los 29 votos electorales, que la Florida otorga para definir al ganador. Sin embargo, los ganó por una pequeña diferencia de 1,2 puntos.

Los dos factores más importantes para el protagonismo de la Florida en las elecciones son: la población inmigrante que crece rápidamente y su alcance en las urnas cobra mayor relevancia y la indecisión tradicional del voto en el estado. De los estados con más votos, Florida es el único indeciso. Los 55 de California siempre votan por el demócrata igual que los 29 de Nueva York, en Texas los 38 tradicionalmente son del republicano, la Florida no está “casada” con ningún partido, por eso los candidatos se juegan todo en la disputa por obtener esos 29 votos.

Por otro lado, es clave hablar sobre la importancia de la migración en el estado que ha contribuido con el rápido crecimiento poblacional. Un poco más de 15 millones de personas vivían en Florida en el año 2000, cuando sus votos decidieron las elecciones presidenciales de ese año. Cerca de 22 millones de personas habitan ahora y muchos vienen de latinoamérica. El voto latino cada vez es más importante, en el 2018, quedaron electos el mayor número de latinos en el congreso en la historia, y aunque aún siguen siendo minorías, este año, por primera vez, 32 millones de latinos emitirán su voto, lo que representa el 13.3 % de los votantes. El voto de la inmigración latina, sobre todo el cubano, está más inclinado hacia Donald Trump, menos el voto puertorriqueño que, históricamente ha sido de los demócratas. A pesar de que Trump va superando a Biden en el voto latino, la diferencia no es tan grande como siempre. A diferencia de años anteriores, en estas elecciones no hay inclinación significativamente mayor por el candidato republicano por parte de los latinos, lo que ilusiona a los demócratas.

El factor final que determinara las elecciones es la coyuntura de la pandemia del coronavirus y su afectación en el estado del sol. Justamente, Florida es uno de los estados más perjudicados, con más de 750.000 casos y 16.000 fallecidos. Asimismo, el estado llegó a una tasa de desempleo histórica a mitad de año con 14.5%, con más de 1.4 millones de personas sin trabajo y enfrentando un futuro sombrío. Pese a que la reapertura económica ha recuperado la situación, según los pronósticos de un economista de la Universidad de Florida Central (UCF), la economía de la Florida no se recuperará sino hasta finales del 2021 o principios del 2022. Según una encuesta de Reuters/Ipsos, elaborada entre el 29 de septiembre y el 6 de octubre, en términos generales Biden obtiene el 49 % de preferencia del electorado, por encima del 45 % de Donald Trump. Sin embargo, la mirada específica divide que Biden gana en las encuestas cuando se trata de elegir quién de los dos sería el mejor líder para combatir la pandemia. Pero Trump lo supera en un 49% frente a 45%, ante la pregunta de cuál sería el líder que recuperaría la economía.

El panorama, a menos de 15 días de las elecciones, según las encuestas y los sondeos, evidencia que Trump es quien realmente necesita ganar el voto de la Florida si quiere aspirar a la reelección. Puesto que Joe Biden, cuenta con otras formas de ganar (apoyo de otros estados) sin tener a la Florida en su respaldo. Se espera que el demócrata tenga el apoyo de los estados que ganó Hillary Clinton en 2016, más Arizona, Michigan y Pensilvania. De hecho, los pronósticos estadísticos indican que Biden tiene más del 95% de posibilidades de ganar las elecciones si gana en Florida, pero si pierde en el estado, aún cuenta con el 40% de posibilidades de ganar mientras que si Trump no obtiene los 29 votos del estado sureño, casi que es un hecho su derrota. Según la encuesta de NBC News, Donald Trump cuenta con un 50% de apoyo latino sobre un 46% de Biden en Florida. La diferencia se debe principalmente a los cubanos, quienes se encuentran a favor de que permanezca el partido republicano en la Casa Blanca.

A 15 días del día definitivo, el país registra un número histórico de votos adelantados. Según datos del Proyecto Electoral de Estados Unidos, más de 27 millones de personas ya ejercieron su derecho al voto. En el mismo punto de la carrera de 2016, se habían emitido alrededor de 6 millones de votos. En Florida, 2 millones 92 mil 131 personas ya realizaron su voto este año, cuando en el 2016, únicamente 992 mil 584 personas lo habían hecho de forma anticipada. El voto por correo protagonizó esta contienda electoral en medio de la pandemia del coronavirus pese a los constantes ataques de los republicanos que aseguraban que habría fraude. Por ahora, los informes indican que los demócratas registrados han votado en mayor cantidad que los republicanos registrados: en una proporción de más del doble; y que se ha registrado un número particularmente alto de participación de las mujeres y los afroestadounidenses. Sin embargo, aún nadie puede cantar victoria. ¿Quién se llevará el voto de Florida?

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